¿Cómo decidimos cuándo un juego es una copia descarada o sólo toma inspiraciones/elementos de otro? Un plagio, según la RAE, es “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. No se puede afirmar que éste sea el caso con Sinner: Sacrifice for Redemption, ya que el mismo no tiene ningún problema en aclarar cuáles son sus evidentes raíces: la saga Souls. Sinner intenta agarrar algunos de los mayores atractivos y fortalezas de dicha saga – los jefes, el combate preciso y la dificultad – y crear algo propio y original con su propuesta. La inesquivable pregunta: ¿Lo logra?

La idea que nos plantea el título es, realmente, muy llamativa: tenemos una pequeña área con siete piedras, las cuales nos transportarán a la zona del enemigo. Nuestra aventura se basa exclusivamente en eliminar a estos jefes, ya que Sinner es un “Boss Battler”: no hay niveles que recorrer, plataformas o enemigos normales – salvo excepciones – que derrotar. Solo iremos hasta ocho arenas bien diferenciadas. Pero antes de poder viajar, se nos requerirá que realicemos un “sacrificio”. El mismo no es a elección y cada entrada requiere uno diferente. Los mismos varían desde una reducción de la barra de vida y estamina, a la posibilidad de sufrir agotamientos, que se rompa nuestro escudo, etc. Cada vez que derrotemos un jefe se nos incrementará un poco nuestra vida total, aunque seguiremos acumulando sacrificios y volviéndonos más débiles en general.

La espada quedó así después de pincharte, grandulón.

Lo interesante del asunto es que, si sentimos que una restricción fue lo demasiado severa y nos gustaría recuperar la propiedad que perdimos, podemos ir al pilar del jefe y recuperar el sacrificio. Con un detalle: el jefe cuenta como no derrotado y va a haber que vencerlo de nuevo. Sumado a que uno puede decidir en qué orden vencer a cada boss y cierta pizca de maldad a tener que memorizar cuál nos hizo sacrificar X característica. Estos ingredientes dan como resultado una propuesta original y bastante fresca en el género. Lamentablemente, lo planeado se ve deteriorado por diversos y graves problemas.

La idea central, una suerte de antítesis del corazón de Mega Man, es fantástica. A medida que avanzamos no iremos volviéndonos más fuertes, si no todo lo contrario. Al jefe final no llegaremos armados hasta los dientes, sino todo lo contrario. Una vuelta de tuerca a uno de los tradicionales conceptos que tenemos de este tipo de aventuras. Sin embargo, ¿cómo no arruinar la experiencia cuando apenas la mitad de los jefes son verdaderamente buenos? Ni hablar que dos de ellos son copias casi calcadas en movimientos y diseños con respecto a dos enemigos del primer Dark Souls. El resto varía entre “correcto” y mediocre, y cuando decidís hacer un juego solo con bosses, esto se vuelve imperdonable.

Tampoco es entendible la desbalanceada dificultad que hay entre ellos, con criaturas contra las que no morí en ningún momento y otras que me hicieron repetir varios intentos. No se entiende por qué la decisión de colocar a cierto jefe como “el primero”, ya que más allá de poder elegir el orden, nuestro personaje se pone al frente de su piedra al empezar el juego, invitándonos a combatirlo. El mismo me resultó el tercero más complicado de todo el juego, algo ridículo que elimina cualquier posible curva gradual de aprendizaje. Desgraciadamente tengo que aclarar que cuando digo “complicado”, lo hago dentro de los parámetros del juego, ya que me resultó una experiencia mucho más fácil de lo que esperaba, sin posibilidad de elegir dificultad o una suerte de New Game +. El desafío aparece bajo la forma de modos extra, como por ejemplo el Modo Pesadilla. En el mismo estaremos en una única arena gigante, sin haber realizado ningún sacrificio y el objetivo es vencer a los ocho jefes en un intento. Incluso algunos aparecerán de a parejas, lejos lo más interesante que trae el título en términos de dificultad.

Cualquier cantidad de buena voluntad que le queramos poner, para intentar superar las problemáticas del título antes mencionadas, se ven debilitadas cuando el corazón del mismo no “late” como debería. Estoy hablando del combate, pieza fundamental de todos los “Soulslike” y el único aspecto que no puede estar flojo. El control en líneas generales no es malo para nada y emula lo mejor posible a la saga que hace tributo. El drama viene cuando no está un cien por ciento pulido. Hecho que se siente, por ejemplo, cuando el personaje no siempre cubre aunque apretemos el botón del escudo, cuando el enemigo tiene hitboxes fantasmas que no nos toman el hit o incluso en el mal manejo de la cámara por momentos.

Una visita al odontólogo nunca viene mal, mostro.

Muchas veces no se puede calcular bien la distancia entre tu golpe y el enemigo, terminando en golpes al aire y situaciones de extrema vulnerabilidad. Mención aparte a la imposibilidad de poder mover la cámara libremente. Se puede lockear el objetivo o si no la cámara apuntará por defecto a él, solo que de un modo más indirecto. Situación que se vuelve frustrante cuando tenemos más de un enemigo al mismo tiempo y ambos están en opuestas direcciones. De paso, el lock-on funciona patéticamente, seleccionando lo que quiere. Ninguno de estos es mi mayor problema con la jugabilidad. Ese puesto está reservado para la falta de un peso “lógico” en nuestro personaje, lo cual no permite nunca que se sienta natural o del todo cómodo el controlarlo.

Para ir cerrando, más allá de los palos dados, no puedo decir que Sinner sea del todo un mal juego. Primero, porque es divertido y cada jefe tiene un buen repertorio de movimientos y estados para hacer las peleas entretenidas. Los mapas suelen tener destrucción del escenario y hay ciertas características especiales con algunos que suman al combate. El apartado técnico ayuda mucho, ya que se ve bastante lindo con su estética gótica, bien “soulera” con tintes de animé. Me gustaría decir lo mismo de la música pero la misma me ha parecido insípida por momentos y en otros me olvidé que había directamente. Destaco ciertos ritmos tribales, los cuales me han parecido los más agradables.

https://www.youtube.com/watch?v=3UxrKx3EjQ8

Revisado en
Nintendo
Switch
Sinner: Sacrifice for Redemption podría haber sido un gran título. Sigue siendo entretenido, pero con todas las fallas importantes que presenta, cuesta recomendárselo a fanáticos del género.

Alma Oxidada

Developer:
Dark Star
Publisher:
Another Indie
Plataformas:
Ps4, Xbox One,
PC, Nintendo
Switch
Lanzamiento:
18 de Octubre
2018
Axel Bosso

Autor Axel Bosso

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