Cuando hablamos de Arc System Works todos pensamos en juegos de combate, pero no solo en un género, sino en la más absoluta excelencia. Desde hace más de dos décadas la compañía japonesa nos provee periódicamente con títulos creados en delicioso pixel art en los que la precisión suiza y la perfecta respuesta del control a la hora del enfrentamiento son moneda corriente. Luego de Guilty Gear, la saga emblema de la marca es BlazBlue, que ostenta el sistema más técnico de la escena de los fighting games y ofrece un cast de personajes realmente variado y original.

¿Pero qué pasaría si mezclamos el trasfondo de BlazBlue con una mecánica de juego propia de un título de ritmo? El resultado es Eat Beat Deadspike-san, un pequeño juego que nos pone en la piel de un Deadspike, el movimiento especial característico del personaje Ragna que básicamente es un critter insaciable que solo busca comer. Tras esta sencilla premisa se esconde una excusa perfecta para volver a disfrutar de la espectacular banda sonora de la franquicia, poniendo a prueba nuestros reflejos al mismo tiempo.

Título:
Eat Beat Deadspike-san
Plataforma(s):
Nintendo Switch
Desarrolladora(s):
Arc System Works
Distribuidora(s):
Arc System Works
Lanzamiento:
22 de marzo de 2018

Los orígenes de Eat Beat Deadspike-san nos remontan a las plataformas mobile, ya que fue publicado para Android y iOS en 2015, y cabe explicitar que junto con las bondades de un control sencillo también nos llevaremos las limitaciones propias de estas plataformas. Desde el primer momento será imposible evitar la sensación de que estamos ante un port mobile, y Arc System Works no se molestó ni siquiera en pulir el apartado técnico. Tanto en el modo docked como en su formato portátil, la presentación es modesta y un poco rústica. Por algún motivo el juego no acepta la configuración nativa de Switch e invierte los botones de aceptar y cancelar, generando algunas imprecisiones innecesarias, pero es un inconveniente menor.

La propuesta jugable es tan sencilla y limitada como sus gráficos pixelados. Deberemos elegir una canción de la banda de sonido de BlazBlue y comer los obstáculos al ritmo marcado. Para eso podremos utilizar tanto la pantalla táctil como los botones L y R de los joycons, relegando al botón central en la pantalla para desatar un ataque especial. El desafío no solo consiste en finalizar la canción, que no será tarea sencilla, sino en comer la mayor cantidad de objetos consecutivos en perfecta sincronía. Al lado de cada uno nos dirán qué botón es el correcto, que si bien son solo dos será necesario dada la atroz velocidad de algunas melodías, y la única variedad viene en mantener uno de los dos, apretarlo rápidamente o la mezcla de ambas.

Ese es el único objetivo de Eat Beat Deadspike-san. Si suena un tanto simple es que realmente lo es, y la falta de contenido es descorazonadora. Claro que hay canciones y la BSO de BlazBlue es excelente, pero sencillamente no hay motivos suficientes para seguir jugándolo luego de un puñado de horas. Y si la idea era escuchar buena música mientras llevamos el ritmo, como en cualquier título del género, lamentablemente es imposible. Cada vez que acertamos una presión de botón el Deadspike hará su efecto de sonido tradicional, una suerte de “crunch” fuerte que pasará a ensuciar toda la experiencia musical. Esto también sucede con los otros dos personajes jugables: Ouroboros con Hazama y Nirvana con Carl. Es peor en las canciones más complicadas, cuando hay notas seguidas y combinaciones que requieren destreza y velocidad, entonces solo escucharemos ese chasquido horrible repetido una y otra vez. Lo que es peor es que al estar limitado a dos botones, muchas veces será el propio cansancio de estar usando solo dos dedos para jugar el que nos haga equivocarnos. Habrá momentos en los que solo veremos una oleada de L’s y R’s viniendo hacia nosotros mientras presionamos los botones correctos como un robotito sin nada mejor que hacer.

El punto fuerte del juego es la selección de 20 canciones de BlazBlue que podemos interpretar.

Eat Beat Deadspike-san es una linda forma de aprovechar la banda de sonido de BlazBlue, pero que no se siente a gusto fuera del mercado mobile. Nintendo Switch es el hogar de algunas de las mejores experiencias portátiles del mercado, y le queda muy grande al mini juego de Arc System Works. Puede llegar a ser divertido y desafiante, sin lugar a dudas, pero en su afán de crear una propuesta simple se terminan cargando la variedad que nos haría querer seguir jugando y, lo peor, es que tampoco nos dejan disfrutar de la música. Es económico, es cierto, también incluye 20 canciones y 3 personajes jugables, pero solo es una experiencia recomendable para los fans empedernidos que quieran ver los hermosos modelos chibi en pixel art y puedan ver más allá de sus falencias.

Eat Beat Deadspike-san
Nintendo Switch

Al ritmo de un crunch infinito

Eat Beat Deadspike-san puede ser divertido y desafiante, especialmente para los que disfruten del género musical. Mejor aún si están familiarizados con BlazBlue, pero su simpleza y el abuso del ruido le quitan el atractivo rápidamente.

5

Ruidoso

Sebastián Cigarreta

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