Kingdom Come: Deliverance es una apuesta ambiciosa, y como toda jugada, tiene tanto las de ganar como las de perder; y mientras más se ponga en juego, más arriesgado es el movimiento, sobre todo cuando hay una campaña de Kickstarter detrás. Consciente de ello, Warhorse Studios decidió cargarse al hombre un juego al que el título de indie le queda chico, pero el de triple A un poco grande. En esa nebulosa se encuentra Kingdom Come: Deliverance, un juego que intenta explotar una fórmula -que es muy familiar para todos los fanáticos de los RPG- dándole un enfoque mucho más profundo a cada uno de sus apartados.

Claro que es inevitable la comparación -hasta es posible confundirlos a simple vista viendo una captura de pantalla- con la saga The Elder Scrolls. Sin embargo, Kingdom Come tiene poco que envidiarle a cualquiera de los juegos de Bethesda, porque desde el planteo inicial propone algo distinto. A grandes rasgos, el juego de Warhorse Studios hace todo el esfuerzo por ofrecer una experiencia mucho más fiel y realista de la historia y todo el contexto que rodea al título; intentando romper ese lado “arcadoso” que tienen otro tipo de producciones del género.

El juego transcurre en el año 1403 en Skalitz, Bohemia, y nos pone en los zapatos de Henry, el hijo del herrero del pueblo. El contexto político que enmarca la aventura no es el más favorable, ya que un conflicto de poder hace enfrentar al rey Wenceslao IV con su hermano Segismundo.

Kingdom Come Deliverance Cover
Título:
Kingdom Come: Deliverance
Plataforma(s):
PC, Xbox One, PlayStation 4 (versión analizada)
Desarrolladora(s):
Warhorse Studios
Distribuidora(s):
Deep Silver
Lanzamiento:
13 de febrero de 2018

Esto deviene en un ataque a la aldea de Henry, y allí empieza la verdadera historia, no sin antes cumplir un puñado de misiones protocolares que sirven para empezar a familiarizarse con las mecánicas del juego. A pesar de que en líneas generales el argumento del juego no es de lo más brillante que hayamos jugado, atraviesa algunos grandes momentos, todo con un ritmo particular, no necesariamente apresurado.

Kingdom Come Deliverance Art

En Kingdom Come: Deliverance no hay razas, hechizos y mucho menos dragones. Es que desde el vamos el juego intenta ser lo más realista posible en cada uno de sus frentes. Esa veracidad se refleja tanto en la historia, que intenta respetar a rajatabla la época en la que transcurre, como en, por ejemplo, el sistema de combate, muy distinto a lo que nos habíamos acostumbrado gracias a otros juegos del género. Ya no es cuestión de machacar botones para matar enemigos con nuestra espada, sino que gracias a un sistema de posturas -similar al de For Honor pero con cinco posturas- el combate se transforma en algo mucho más profundo; aunque dicha profundidad por momentos se traduce en frustración, ya que en un principio no es nada fácil familiarizarse con el sistema, pero una vez dominado dará sus gratas recompensas.

Cuando tengamos algunas horas jugadas, empezaremos a encontrar mayor profundidad en muchas de las mecánicas del juego. Las interacciones con otros NPC son muy importantes a la hora de establecer afinidades y desarrollar el carisma, que nos ayudarán a superar futuros conflictos sin necesidad de recurrir a la fuerza, por ejemplo. Todo esto sucede de una manera muy orgánica y no se siente para nada forzado. Acá también hay una gran cuota de realismo, ya que para generar empatía, Henry no puede acercarse a alguien estando sucio o con manchas de sangre en su ropa, entonces es necesario tomar un baño y limpiar nuestra armadura. Si no lo hacemos e interactuamos estando desalineados lo más probable es que el resultado de la charla no sea el esperado.

En muchas ocasiones será muy útil generar buenas migas con algunos NPC, ya que esto puede traernos beneficios a futuro. Lo mismo sucederá a la hora de tomar ciertas determinaciones con más peso dentro de la trama. Obviamente no estamos ante un juego donde las decisiones del jugador sean la columna vertebral de la narrativa, pero en algunos pasajes nuestras acciones tendrán notables repercusiones positivas o negativas.

Nuestras acciones sí tienen una gran repercusión en las estadísticas de Henry; porque al igual que en Skyrim, ya no tendremos que asignar puntos de habilidad al subir de nivel. El juego interpreta nuestro estilo de juego, y en base a eso gestiona las habilidades del protagonista para enfocarse en el progreso de las destrezas que realmente resultan importantes. Otra buena manera de aumentar nuestras habilidades es leyendo Skill Books, pero primero tendremos que aprender a leer, porque Henry comienza el juego siendo analfabeto. Sí, así de profundo es Kingdom Come: Deliverance en algunos de sus apartados.

Gracias a un decente CryEngine 3, todo el juego transcurre en un mundo plagado de detalles y lleno de vida. A pesar de algunos problemas visuales menores y la limitación gráfica del proyecto en general -esto no quiere decir que el apartado visual sea malo-, la atmósfera generada en la Bohemia del siglo 15 hace que sea un viaje mucho más placentero. Por momentos, la ambición es lo que hace flaquear a Kingdom Come: Deliverance; es que a pesar del parche de 20 GB que tuvo el juego a días de su lanzamiento, muchos de los bugs que supuestamente corregiría siguen presentes. Un mundo tan amplio, lleno de vida e interacción está demasiado expuesto a este tipo de problemas, y aunque algunos son pequeños errores que no afectan al desarrollo, otros son más molestos y harán que tengamos que reiniciar la partida, pudiendo perder varias horas de nuestro proceso.

https://www.youtube.com/watch?v=tpnuBdG9txM

Una buena definición para la experiencia general de Kingdom Come: Deliverance sería la de “supervivencia medieval”. El título de Warhorse Studios se jacta de ser mucho más que un RPG. Claro que tiene todo lo necesario para serlo, pero también intensifica la experiencia incorporando sistemas de higiene, alimentación, curación, reputación y un combate más pensado. Ya no es cuestión de aumentar nuestra habilidad con espadas e ir de punta a punta cortando todo lo que se cruza sin un rasguño, son muchos los factores que se interponen entre Henry y el objetivo principal de la trama.

Kingdom Come: Deliverance tiene todos los ingredientes de los RPG clásicos; pero intenta profundizar en cada uno de ellos para ofrecer una experiencia mucho más inmersiva. Los problemas que arrastra no son suficientes como para empañar la experiencia general, haciendo del juego un entretenido y atrapante recorrido histórico de casi unas 40 horas. Realidad. Ese es el factor que propone Warhorse Studios para reestructurar un estilo de juego y despegarse de sus pares.

Kingdom Come: Deliverance
PLAYSTATION 4

El realismo y la inmersión.

A pesar de sus orígenes humildes, Kingdom Come: Deliverance logra sobrevivir a los bugs a fuerza de inmersión, desafío y realismo. Es una experiencia única y divertida como pocas. 

8

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