¿Cuántas historias conocemos que traten sobre un grupo de amigos que se enfrentan contra una amenaza paranormal? Si pudiste ver o leer algo acerca de Crossing Souls antes de empezar a leer este análisis probablemente puedas entender el porqué de la pregunta; y si las primeras producciones que se te vinieron a la cabeza inevitablemente fueron IT y Stranger Things, ya tenés en mente todo lo necesario para leer esta nota.

Es que Crossing Souls nos introduce en un universo que nos resultará muy familiar. Un grupo de amigos, un pueblo tranquilo, conspiraciones, sucesos paranormales y la cultura de los años 80 desparramada por cada rincón. La comparación es casi inevitable a la hora de hablar sobre el juego, pero lo que hizo bien el estudio Fourattic fue generar un contexto con peso para nuclear todas estas obvias referencias, que difícilmente sostengan por sí solas un producto de calidad.

A primera vista parece ser puro fanservice para todos los nostálgicos de los 80, de hecho el primer pasaje del juego -que transcurre en la casa del protagonista principal- es casi un homenaje a la cultura pop de aquel entonces: una charla por walkie talkie, un poster de Los Cazafantasmas y Michael Jackson, una NES y hasta una práctica de bateo en el jardín. Pero cuando parece que estamos ante un título que usará todos estos guiños para tratar de generar empatía con el jugador, la historia comienza a dar sus primeros pasos y se transforma en la verdadera protagonista; y aunque nunca se abandonan dichas referencias, el argumento se pone siempre por encima del maquillaje de la época.

Título:
Crossing Souls
Plataforma(s):
PlayStation 4, PC
Desarrolladora(s):
Fourattic
Distribuidora(s):
Devolver Digital
Lanzamiento:
13 de febrero de 2018

Crossing Souls se define como un juego de aventura y plataformas clásico con pequeños guiños de RPG, con una clara influencia de la saga Zelda sobre sus hombros. Quienes hayan disfrutado títulos como Secret of Mana, Alundra, Oceanhorn -mucho más reciente- o cualquier “zeldalike” encontrarán en Crossing Souls una propuesta muy atractiva.

La trama nos lleva a la California de los años 80, más precisamente a Tajunga, un pequeño pueblo donde nunca pasa nada interesante. Tras una fuerte tormenta, el grupo de amigos conformado por Chris, Kevin, Charlie, Math y Big Joe descubren un misterioso elemento que resulta ser la piedra DUAT, una gema que les permite alternar su presencia entre el plano de los vivos y el de los muertos. En torno a este descubrimiento se desarrolla toda la historia que, a pesar de no ser tan extensa, sorprende con una mirada interesante sobre la vida y la muerte.

Crossing Souls nos introduce en un universo muy familiar.

Si hablamos de estereotipos y referencias es imposible pasar por alto la conformación del grupo. El protagonista principal, valiente y atlético y su entrometido hermano menor; el nerd temeroso que muchas veces hace de voz de la razón; el grandulón torpe pero musculoso y la chica que se junta con los perdedores del barrio. Pero llevado al juego en sí, Crossing Souls utiliza estos clichés para dotar a los personaje de ataques y habilidades especiales, que serán muy importantes para superar los niveles, puzzles y jefes. Por ejemplo, Chris puede devolver proyectiles y trepar; Math tiene una pistola de rayos láser y puede propulsarse con sus zapatillas mientras que Big Joe puede usar su fuerza para mover objetos pesados y derribar enemigos con tan sólo unos golpes.

Para evitar que abusemos constantemente de un solo personaje el juego aplica inteligentemente un sencillo sistema de stamina. A medida que usamos las habilidades especiales o el dash para esquivar los ataques consumimos energía. Si nos quedamos sin stamina quedaremos paralizados por unos segundos, a merced de los enemigos. Por eso es tan útil saber cuándo cambiar entre personajes, para aprovechar cada habilidad en el momento justo.

Artísticamente el juego muestra sus credenciales con un mundo diseñado completamente en pixel art y repleto de detalles. La paleta de colores, las animaciones y la estética general del juego cumplen con creces la tarea de generar un mundo con vida propia, además de seguir alimentando la base retro que sostiene a todo el título. Otra de las decisiones creativas para destacar de Crossing Souls es las inclusión de breves cinemáticas estilo dibujo animado que se utilizan a lo largo de toda la historia, que por más que puedan parecer austeras y rústicas, es imperioso entender que están diseñadas así a propósito, para darle otra perspectiva al relato y para contrarrestar la inevitable esterilidad emocional que por momentos puede caracterizar a los personajes modelados en pixelart.

La conexión entre la vida y la muerte es el hilo conductor de esta atrapante historia.

Quizás el único pecado de Crossing Souls es ser demasiado fácil por momentos, desaprovechando todo el potencial que supone la variedad de personajes, de habilidades y, sobre todo, la posibilidad de poder cambiar de plano espiritual. Los puzzles resultan bastante anecdóticos -aunque algunos requieran combinar el mundo de los vivos y el de los muertos- y los jefes no representan un verdadero desafío, pudiendo superar casi todos los enfrentamientos en el primer intento. Eso no quiere decir que el juego no sea entretenido, todo lo contrario, pero lo sencillo de casi todos los pasajes le quita un poco de intensidad. Por suerte, hacia el final aparece toda la dificultad que no se manifestó durante el transcurso inicial, haciendo el desenlace de la historia mucho más satisfactorio, pero tampoco esperen nada del otro mundo.

Sin dudas estamos ante un juego indie a la altura de la circunstancias; es que si hay algo que Crossing Souls hace bien es usar de manera inteligente cada una de las referencias retro que introduce en la aventura. Todo tiene un por qué dentro del juego y eso se puede ver plasmado en el momento en que el argumento comienza a tener más peso que una NES tirada en el cuarto del protagonista o un VHS de Star Wars. Tal vez en el gameplay es donde más se evidencian algunas de sus fallas, pero analizando la experiencia en general, no son lo suficientemente graves como para opacar la obra de Fourattic.

Crossing Souls es el claro ejemplo de lo importante que es el apoyo de los publishers para la industria indie. Porque sin el respaldo de Devolver Digital, y una consiguiente exitosa campaña de Kickstarter, este juego difícilmente hubiera salido al mercado con la calidad que lo hizo. Los desarrolladores independientes están creciendo a pasos agigantados, de eso claramente no hay dudas y se puede evidenciar con la gran cantidad de juegos de calidad que salieron en los últimos años; aunque también es menester destacar el soporte de quienes publican estos productos con el único fin de hacer más visibles estas obras.

Crossing Souls
PS4, PC

Una aventura entre la vida y la muerte

Crossing Souls es un indie con todas las letras. Aunque no supone un verdadero desafío, esa es la excusa perfecta para disfrutar de su atrapante historia.

8

ATRAPANTE

Germán Raffo

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